PARROQUIA LA CONCEPCIÓN

PARROQUIA ECLESIAL SANTÍSIMA TRINIDAD DE LA CONCEPCIÓN

 

Trinidad de La Concepción

1627-1767. Los padres jesuitas estuvieron administrando la hacienda La Concepción del Trapiche por el tiempo de 140 años, desde 1627 hasta el 20 de agosto de 1767, fecha en que los reyes borbones de España los expulsaron de los territorios de “su propiedad”. Al momento de la expulsión, cuatro jesuitas se hallaban administrando, entre otras, las haciendas de La Concepción del Trapiche, Chamanal, Molinos, Pisquer, Caldera y Quaxara: son los padres Tomás de Larraín, Bernardo Recio y dos anónimos de nombre, pero mencionados por su trabajo.

Para cultivar los cañaverales y ocuparse de los trapiches en las haciendas La Concepción del Trapiche, Chamanal, Molinos, Pisquer, Caldera y Quaxara, los jesuitas empezaron trabajando con indígenas procedentes de Pimampiro, Mira, Chota y Salinas, pero no resultó, pues los indígenas eran vulnerables al clima cálido y fácilmente se infectaban de malaria y morían. Por tal motivo, para no seguir aniquilando la población indígena, como solución a este problema, en el año 1687 los jesuitas comenzaron a proveerse de obreros comprados en el “Mercado de negros esclavos” de Cartagena de Indias, ubicado al norte de Colombia. Los negros comercializados en Cartagena de Indias eran apresados por los portugueses en el continente Africano, específicamente en el extenso territorio que comprende toda la franja situada entre Senegal y Angola.

1767-1934. Es la época en que los habitantes de la hacienda La Concepción del Trapiche acudían por servicios pastorales a Mira e Ibarra. También de estos dos lugares eran atendidos con misioneros durante la Semana Santa y Corpus Cristi.

Desde 1882 surgió entre los habitantes de la hacienda La Concepción la idea de hacerla parroquia civil. Este pensamiento fue madurando en varias reuniones convocadas por Simona Padilla (de 37 años de edad), Ignacio Chalá (de 58 años de edad) y Sinforoso Ogonaga (de 47 años de edad), asesorados por el padre José Cornelio Lara, párroco de San Nicolás de Mira. Las reuniones generalmente se llevaron a cabo cada vez que el párroco de Mira visitaba La Concepción. Así mismo las comisiones que viajaban continuamente a Quito para gestionar la solicitud eran lideradas por estos cuatro mencionados personajes. Finalmente, estando como presidente del Ecuador el doctor José María Plácido Caamaño, el 17 de abril de 1884 el Congreso Nacional decretó la parroquialización de La Concepción.

  1. La jurisdicción de la parroquia eclesiástica de San Nicolás de Mira era sumamente extensa y dificultaba el cumplimiento de las labores pastorales a los diligentes párrocos, los mismos que venían solicitando insistentemente que la parroquia civil La Concepción sea elevada a la categoría de parroquia eclesiástica. Finalmente, la petición fue escuchada y en julio de 1934 Su Excelencia Mons. Alejandro Pasquel Monje, obispo de Ibarra, erigió la parroquia eclesiástica “Trinidad de La Concepción”. El padre Segundo Isidro de la Bastida Grijalva, cura secular, fue su primer párroco (desde julio de 1934 hasta julio de 1936), pero no residió en La Concepción.

1934-1954. Es la época en que el párroco de Mira o su vicario parroquial era también párroco de Trinidad de La Concepción.

La parroquia civil La concepción había sido construida al azar, sin diseño ni proyección, sus calles eran caminos tortuosos, desordenados y agrestes. Sus viviendas eran chozas pequeñas con paredes de bareque y barro, con techumbre de paja de caña y piso de tierra. Esta infraestructura duró hasta la década de 1950 aproximadamente, época en que se comenzó a edificar ordenadamente las casas de tapia y teja que, actualmente (2018), comprenden el 80% de las viviendas, y el 20% son con paredes de bloque y techo de hormigón armado.

Pese al terremoto de la noche del 15 al 16 de agosto de 1868, se sabe que se conservaron cuatro joyas históricas de la época de los padres jesuitas: la iglesia con una torre a la derecha que hacía de campanario, la muralla de tierra, la cruz de piedra cincelada en una sola pieza  (la que actualmente se conserva frente a la iglesia) y un reloj de piedra que estaba en el patio de la casa de la hacienda (que parece ser que se lo llevó uno de los hijos del patrón Juan Ignacio Correa, en 1973) .

En 1956, a escondidas del patrón, se comenzó a reunir clandestinamente un grupo de parroquianos, entre ellos Luciano Folleco, presidente de la Junta Parroquial, y Mercedes Méndez, con el objetivo de solicitar intermedio al Ilustre Consejo del Cantón Espejo para que las haciendas Santa Ana y La Concepción les concedan un pedazo de terreno para construir independientemente sus viviendas. Comisiones iban y venían, pero la decisiva fue la de los dos camiones de gente, uno de Tobías Mejía y el otro de José Ignacio Salazar (apodado Catarrano), los dos de Mira. Esta comisión estuvo liderada por el padre Luis Oswaldo Pérez, párroco de Mira (1952-1965) y después obispo de Ibarra (1984-1989).

Abraham Herrera, entonces presidente del Consejo de Espejo y heredero-propietario de la hacienda Santa Ana, en audiencia a la comisión, dijo que no era posible darles terreno allí en las solicitadas haciendas, sino que vayan a construir la parroquia allá en La Playa, actual comunidad Estación Carchi, que ahí les daba lotes de terreno y, es más, que allá está construida una casa para que funcione la Junta Parroquial. La intervención del padre Luis Oswaldo Pérez concluyó con las siguientes palabras: “Señor presidente, antes de que yo vea morir en grupo a esta pobre gente en ese desierto inhóspito y pedregoso, prefiero que usted personalmente les amarre una piedra al cuello y los bote, de uno en uno, al río”.

En 1957 la municipalidad de Espejo resuelve y declara en utilidad pública cuatro hectáreas: dos de la hacienda La Concepción y dos de la hacienda Santa Ana. El 20 de octubre de 1959 se ratificó esta expropiación y el 31 de octubre del mismo año se fraccionó esta área en 99 lotes de terreno, mismos que fueron entregados a sus habitantes. La hacienda Santa Ana fue la primera en hacer voluntariamente las Escrituras Públicas y, en cambio, la hacienda La Concepción después, pero mediante la intervención del IERAC.

En 1960 la municipalidad de Espejo decretó la legalización de tierras en La Concepción, pero, como requisito indispensable, exigió sujetarse al plano existente de construcción de la parroquia, pues “debe tener calles bien trazadas y esas tapias (la muralla) que la encierran como si fuera un corral de chivos, que sean volteadas. Se dará título de propiedad solo a los negros que se sujeten a esta normativa del Consejo”.

Según el testimonio del señor Justo Méndez, “en La Concepción se notó el progreso desde que Mira fue elevada a cantón, el 18 de agosto de 1980, y desde que las autoridades parroquiales fueron negros de nuestra tierra. Antes venían como autoridades gente de El Ángel, La Libertad, San Isidro, Mira y de otras partes. A ellos poco o nada les importaba el adelanto de nuestra parroquia, en cambio los negros de aquí se han preocupado por ello”.

El ferrocarril

El ferrocarril llegó al sector La Playa de la hacienda La Concepción el 26 de mayo de 1939 y fue bautizada con el nombre de Estación Carchi, por ser la primera que pasaba por esta provincia. Aquel jubiloso día, entre otras autoridades, para la bendición estuvieron presentes Monseñor César Antonio Mosquera Corral, obispo de Ibarra, y el párroco de Mira.

El ferrocarril estuvo presente en Estación Carchi por el tiempo de cincuenta y nueve años, desde 1939 hasta 1998. Este sector no tenía mayor importancia, pero a partir de 1939 comenzó a deslumbrar por su importancia comercial. Se convirtió en un punto estratégico para los comerciantes de Ibarra, El Ángel, Mira y San Lorenzo. La población de Estación Carchi estaba conformada en aquel tiempo por comerciantes (70%), empleados del ferrocarril (20%) y agricultores (10%).

En abril de 1998 las aguas crecidas del río Mira se llevaron gran parte de la plataforma y rieles de Estación Carchi, llegando no el tren sino el autocarril solo hasta Tulquizán (Imbabura). El trayecto Ibarra-Salinas sigue funcionando hasta hoy (2018) con fines turísticos, pero a Tulquizán venía con turistas una pequeña locomotora hasta el año 2009.

1954-1975. Es la época en que La Concepción estuvo atendida por los Padres Agustinos, quienes generalmente residían en Ibarra en la Parroquia “Nuestra Señora de Guadalupe”. En ese entonces la Orden de San Agustín también atendía toda la cuenca del río Mira, de ambos lados, Imbabura y Carchi. Entre otros, se destaca el padre Ángel Aguirre.

1975-1988. Es la época en que La Concepción estuvo atendida por los misioneros Fidei Donum de la diócesis de Padua (Italia). Entre otros, es digno hacer mención a los padres Ottorino Poletto, Pedro Senón, Francisco Marín y Tarsicio Cappellari, los mismos que residían en San Isidro y desde allí atendían La Libertad, La Concepción, San Juan de Lachas y Gualchán.

1988-1993. Es la época en que un sacerdote de la diócesis de Tulcán atendía las parroquias de La Concepción, San Juan de Lachas y Gualchán.

1993-2004. El padre Edmundo Neptalí Acosta Méndez, negro de raza, oriundo de Mascarilla, estudiado en el seminario menor y mayor “Nuestra Señora de La Paz” en Tulcán, fue el primer párroco que residió permanentemente en la casa parroquial La Concepción y comenzó a atender exclusivamente desde las comunidades de El Naranjal y El Rosal hasta Cabuyal y Santiaguillo. Y desde entonces hasta ahora (2018), los sacerdotes nombrados párrocos residen permanentemente en La Concepción y atienden las comunidades mencionadas. En el año 2000 el padre Neptalí Acosta construyó la actual Casa Parroquial, con la ayuda económica recibida de la Arquidiócesis de Adveniat, Alemania.

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