NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ PATRONA DE LA DIÓCESIS

Breve Historia de

Nuestra Señora de La Paz

La gruta se formó hace 5 millones de años, en el periodo plioceno de la era terciaria, como producto de flujos de lava y avalanchas de escombros. La gruta es un inmenso, peculiar y caprichoso socavón, sobre el que se recuesta el puente natural de Rumichaca.

Todo el sector de la actual parroquia La Paz fue llamado por los aborígenes con el nombre de Pialarquer, término que procede de dos vocablos de lengua pasto: pialar = maíz y quer = tierra, es decir, la tierra del maíz. Los aborígenes consideraban a la gruta una guaca o lugar sagrado.

Es probable que el primer anuncio del Evangelio en la actual provincia del Carchi se haya dado en la década de 1540. Fue entonces cuando los primeros misioneros itinerantes en Pialarquer pusieron cerca de aquella guaca (la gruta) una cruz, con el objetivo de cristianizar el lugar.

El 3 de septiembre de 1568 la sala de la Real Audiencia de Quito, integrada por el obispo Pedro de la Peña, encargó la doctrina de Puntal (hoy Bolívar) a la Orden Mercedaria. Las comarcas de Pialarquer y El Ángel formaban parte de la doctrina de Puntal. Fue entonces cuando, al borde del camino, junto a la cruz, los frailes mercedarios construyeron una ermita y entronizaron en ella un cuadro de Nuestra Señora de la Merced.

El 28 de octubre de 1819 la comarca de Pialarquer alcanzó la dignidad de Viceparroquia y fue nombrado como autoridad civil fray Agustín Valdospinos, religioso mercedario y doctrinero de Tusa (hoy San Gabriel), el mismo que, con el permiso del obispo de Quito, Mons. Leonardo Sotomayor y Villavicencio, encargó tallar una pequeña imagen de la Virgen de la Merced, limpió las ramas mediante mingas y el domingo 24 de septiembre de 1820 la colocó dentro de la gruta.

El padre Ezequiel Jaramillo Leal nació el 15 de mayo de 1889 en San Francisco de Natabuela, Imbabura, estudió en el seminario menor “San Diego” de Ibarra y en el seminario mayor “San José” de Quito. En 1924 ingresó en la Orden de los Padres Corazonistas en Santiago de Chile, donde murió el 1 de julio de 1971.

A comienzo del siglo XX, los frailes mercedarios fueron expulsados de sus misiones durante el gobierno del general Eloy Alfaro Delgado. Cuando se ausentaron los frailes mercedarios, ya no hubo quien se preocupe de escribir nada acerca de la Virgen de la Merced, pero es seguro que los caminantes nativos que frecuentaban el lugar, al transitar por allí, la veneraban, la invocaban y, a su modo, la aman mucho.

La viceparroquia de Pialarquer fue cambiada de nombre por La Paz en 1892, y el 1 de mayo de 1893 La Paz alcanzó la categoría de parroquia civil. Y fue Mons. Federico González Suárez, cuarto obispo de Ibarra (1895-1905), el que creó la parroquia eclesiástica Nuestra Señora de las Mercedes de La Paz, en enero de 1904. El padre José María Soasti, cura secular, fue su primer párroco.

La Primera Guerra Mundial (1914-1918) causó gran impacto social, económico y emocional en la humanidad entera, acabó con numerosas vidas; murieron más de diez millones de personas. La Iglesia, encarnada en esa cruda realidad, imploraba insistentemente la paz. El papa Benedicto XV (1914-1922) pedía insistentemente a la Iglesia universal que ore por la paz e incluyó en las letanías del rosario la invocación de “Reina de la paz”. Ante el pánico que causaban las noticias, el pueblo de Dios presidido por sus pastores imploraba el auxilio y protección de la Virgen María.

En estas circunstancias, el padre Ezequiel Jaramillo Leal, párroco de La Paz (desde febrero de 1915 hasta febrero de 1917) tuvo la idea de colocar dentro de la gruta de Rumichaca la imagen de Nuestra Señora de La Paz y, para conseguir tal proyecto, solicitó el permiso respectivo a Mons. Ulpiano Pérez Quiñones, obispo de Ibarra. La aprobación episcopal dice lo siguiente: “(…) córrase el pedido del párroco de La Paz, Presbítero Ezequiel Jaramillo Leal para realizar arreglos en el interior de la gruta de Rumichaca y organizar una pequeña capilla en honor de Nuestra Madre Santísima de La Paz (…), en 20 de febrero de 1915”.

Con la citada aprobación y el entusiasmo de los pacenses, El padre Ezequiel Jaramillo Leal hizo tallar provisionalmente una pequeña imagen de madera y, con motivo de celebrar el quincuagésimo aniversario de la erección de la diócesis de Ibarra, el 8 de diciembre de 1915 la colocó en el interior de la gruta. Aquel hermoso día, el párroco y sus feligreses bajaron en peregrinación a la gruta y allí celebraron fervorosamente la Eucaristía. Probablemente la imagen de Nuestra Señora de la Merced fue trasladada al templo parroquial de La Paz.

El mismo padre Ezequiel Jaramillo Leal remplazó la imagen pequeña y de madera por una segunda imagen grande y de piedra. Esta segunda imagen fue la definitiva y es la que, actualmente, se conserva dentro de la gruta. También en este mismo año, el domingo 9 de julio de 1916 se llevó a cabo la ceremonia de bendición y entronización de la imagen, es decir, el segundo domingo del mes de julio. Desde entonces, la tradición ha venido celebrando en esta fecha las fiestas anuales.

Con la aprobación del papa Pablo VI, la Sagrada Congregación para los Religiosos e Institutos Seculares, el 20 de junio de 1972, se emitió el decreto de fundación del Monasterio de Clarisas en el Santuario Nuestra Señora de La Paz.

Después de haber preparado al pueblo de Dios con distintas actividades pastorales, Mons. Luis Clemente de la Vega, primer obispo de Tulcán (1965-1987), el domingo 27 de mayo de 1973 coronó la imagen de Nuestra Señora de La Paz y la declaró Patrona de la Diócesis de Tulcán.

El miércoles 8 de diciembre de 1976, la Conferencia Episcopal Ecuatoriana declaró a este lugar “Santuario Nacional Mariano” y el domingo 12 de diciembre del mismo año se llevó a cabo la ceremonia de elevación a tal dignidad. La ceremonia solemne fue presidida por el cardenal Pablo Muñoz Vega, oriundo de Mira, Carchi.

Mons. Luis Clemente de la Vega, consciente de que el seminario es la obra más importante y fundamental de toda la diócesis, el lunes 1 de octubre de 1979 inauguró el seminario menor “Nuestra Señora de La Paz”. Comenzó con 32 alumnos de primer curso, procedentes de las diferentes regiones de la provincia del Carchi.

Después de una brillante ponencia mariológica, los agentes de pastoral y Mons. Luis Antonio Sánchez sbd., tercer obispo de Tulcán (2002-2010), el 11 de noviembre del 2004, hicieron el compromiso de invocar siempre y en toda circunstancia a la patrona de la diócesis, en los siguientes términos: V. “Nuestra Señora de La Paz”, R. “Ruega por nosotros”.

El domingo 12 de julio del 2015, a las 12h00, en la gruta de Rumichaca, se celebró la Misa del Centenario de la Presencia Maternal de Nuestra Señora de La Paz.

P.Edin Hurtado