Mensaje de nuestro Obispo para Cuaresma 2018

CUARESMA TIEMPO PARA VOLVER A DIOS

 

La Iglesia da inicio a la Cuaresma, tiempo especial especia y propicio,  tiempo de la salvación, días de gracia y de perdón, días de preparación para celebrar la muerte y la resurrección de Jesús, donde el cristiano encuentra su origen, su razón de ser, su verdad y su fuerza; es un camino que nos abra a los cristianos todos los años para actualizar lo que somos “discípulos de Jesucristo”, el Señor, “hombres nuevos” con la novedad del Bautismo y de la vida nueva conforme al Evangelio.

Los cuarenta días de la cuaresma constituyen una llamada constante a la conversión, es decir a cambiar de vida y volver a Dios Padre que se nos ha revelado como amor sin límites en el rostro humano de su hijo, colgado en la Cruz, en quien nos ha amado hasta el extremo y nos ha liberado de toda esclavitud y muerte

La Cuaresma es el tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y  cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo. Este tiempo santo nos ofrece a todos los bautizados la oportunidad de renovar nuestra fe y de avivar nuestro amor a Dios y a los hermanos. La Cuaresma es éste un tiempo de gracia y de salvación: “Ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la Salvación” (2 Cor 6,2).

El tiempo de Cuaresma es un tiempo en donde Cristo nos invita a cambiar de vida, a cambiar nuestras actitudes de indiferencia, egoísmo y frialdad de corazón, mediante la Oración, la escucha atenta de la Palabra de Dios y las obras de misericordia para poder alcanzar nuestra propia salvación.

Este tiempo nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, por ello la Cuaresma es el tiempo del perdón y de la reconciliación fraterna por excelencia, pues cada día, en nuestro itinerario cuaresmal, aprendemos a conocer y contemplar el misterio de la Cruz de Jesús, que es «hacerme semejante a él en su muerte» (Flp 3, 10), para llevar a cabo una conversión profunda de la vida, es decir, dejarnos transformar por la acción del Espíritu Santo.

 

A lo largo de este tiempo de gracia, escuchamos una fuerte llamada a conversión. El cristiano está llamado a volver a Dios de todo corazón, a no contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Señor. Jesús es el amigo fiel que nunca abandona; incluso cuando nos alejamos por el pecado, Jesús nos sigue esperando, y con esta espera manifiesta su voluntad de perdonar (Papa Francisco).

 

Pido a Dios que nuestro camino cuaresmal, nos ayude a acercarnos cada vez más a él, para que, mediante el ayuno, la limosna y la oración, nuestro camino de conversión nos haga tomar conciencia de nuestro ser discípulos misioneros de Cristo.

 

 

+ Fausto F. Gaibor G.

OBISPO DE TULCAN

 

 

 

 

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